David. 18 años. Le ofreció 30 pesos a un compañero para que se deje chupar la pija por él. Mariano primero no quiso, pero un día lo pensó mejor y sí quiso. Fueron a la escalera pasillo que da a una terraza cerrada y nadie transita, David le dio los 30 pesos, mariano se quedó parado, David le bajó los pantalones y procedió a chuparle la pija. Mariano permaneció casi inmóvil, haciendo una serie de respiraciones. Luego eyaculó toda la pared. Mariano se la guardó. Se acomodó el pantalón, lo agarró a David, se arrodilló;
-pará, qué hacés?
-ahora yo te la chupo a vos
Ricardo Rojo. Ginecólogo. Lo dejó la mujer
“siento que siempre que cogemos me la mirás y me la estás analizando”
Héctor. Hincha de Vélez. Buen tipo. Se
encontró con su terapeuta en una cabaña de Cordoba. A escondidas de todo. No
era la primera vez de ninguno. Olor a río, paisaje excelente, tranquilidad,
buenos días, buena noche, las tetas de su terapeuta se veían mejor cuando
estaba vestida. La bombachita roja que tenía su terapeuta le caía muy
simpática.
-¿Podemos hablar? creo que voy a dejar de
fumar
-andá a cagar!
Cintia Holovaduc. Trabaja en una casa de
comida naturista. Se fue a un boliche que tenía toda la onda. Se agarró a un
bombón, que tenía sabor a cuba libre en la boca, lo acorraló contra una
columna, lo besó desaforadamente, sintió primero una mano en su culo, luego
sientó como si le estuvieran metiendo un destornillador en el culo y una
presión que la incomoda. Entonces sacó la mano de su compañero y siguió a los
besos, pero otra vez el dedo en el culo desubicadísimamente, más profundo que
la primera. Entonces frenó y le dijo; “Pará de tocarme el culo así, no me
gusta” “pero no te estaba tocando el culo” Cintia juró venganza al desconocido
que se había sumado, pero nunca lo pudo encontrar.
Tomás y clara. Compañeros de la secundaria.
Tomás mayor que Clara. Tomás se fue a sacar sangre para la abuela de clara.
Después volvieron a la casa de clara, se fumaron un faso, hablaron de los
preceptores, del colegio, del kiosco de la esquina, se besaron, se desvistieron
mutuamente, se garcharon como adolescentes, hicieron un 69, la pasaron bomba y
se cruzan todos los días en el colegio.
-te… puedo dar un beso?
-no
-no?
-no.
-y algún día podemos salir juntos, que te paso
a buscar, y…?
-no
-por qué?
-porque me insistís demasiado!
Mara tenía el corazón roto. Se reencontró con
un chongo, fueron directamente al telo, se acostó desnuda en el centro de la
cama, prendió la tele, se puso a ver porno, se puso a ella misma en piloto
automático y mientras el chongo hizo todo lo posible por animarla, ella pensó:
“me la vas a chupar tanto que me la vas a gastar”
Federico iguazu. Físico. Mucha autoestima.
Conoció en el chat a una pendeja de 16 años, la pasó a buscar, fueron a un bar,
después a la casita de Fede. Se volvió loco por ella. Cuerpito perfecto, todo
en su lugar, piel de bebé, manos pequeñas, boquita carnosa, sonrisa sencilla,
transpiraron mucho. La pendeja gritaba. Federico pensaba que los gritos de la
pendeja hacían temblar su departamento. la devolvió a su casa y la bajó del
auto con advertencia: “olvidate de mí, no me llames, no me busques, no pienses
que voy a volver y depilate esa selva indecente que tenés entre las piernas”
Pame y Mario. Pame 15 años. Mario 26. Estaban
de novios. Una vez, el iba arriba y ella abajo, y el empezó “ahora me la voy a
coger a tu amiga” “no, no te la vas a coger” “sí, me la voy a coger” “no, no
podés hacer eso” “sí, lo voy a hacer” y así continuaron. Fue el polvo más
violento de la historia de su relación. ¿o fue más violento cuando se cogió a
su amiga?
-te voy a partir al medio
-sí?
-si, mirá lo que te hago
-ah si?
-sí así.
-así?
-sí, así.
-yo soy tu papito?
-sí, sos mi papito
-y te gusto mucho?
-sí, me encantás, AAh
-gozá putita. Gozá
-aaah ah
…
-quiero que me hagas un hijo.
-ni loco
…
y continuaron callados el resto del día.
En el ascensor de la casa de Karen, se sucedió
la siguiente conversación “el portero de tu edificio me quiere coger. Y un día
lo va a lograr”
Melisa se enamoró. Se conocían de toda la
vida. Estuvieron tres días de cita y viéndose, y transando. Hablando hasta
cualquier hora y de cualquier cosa y transando. Bajo la luna, en la plaza, en
la calle, en un bar, en una librería. Cuando fue a su casa, cogieron. Tenía una
pija que era enorme. Ella se asustó mucho, pero con paciencia y tranquilidad,
se abrió y logró escalar esa pirámide. a el se le había bajado un poco, pero el
amor tiene eso de que cuando cogés la pasás mas o menos, dura poco y los dos
quedan muy, muy contentos.
Sandra y Celeste no vivían juntas porque ya
era demasiado. Se veían todo el tiempo. Todo el tiempo. Un día no se vieron
más. Sandra se peleó con la familia porque no aceptaba sus gustos personales.
Celeste se hizo la boluda y se borró. Se vieron a las tres semanas. Flirtearon
un rato, se besaron, creo que todo fue un hermoso reencuentro entre sonrisas y
cosas que no se dicen, se siguieron besando, la saliva se resbalaba por los
mentones, se empezaron a tocar, primero vestidas, luego en bombacha, se
manosearon, se manoseaban con ganas, celeste respiraba profundamente, y Sandra
le dijo “cuando te toco las tetas siento que tengo un pajarito chiquito entre
las manos”

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